El Nuevo Marketing y la generosidad recíproca

Durante mucho tiempo, el marketing y la publicidad estuvieron orientados a volcar todos sus esfuerzos a la “cacería” de posibles nuevos clientes. Se buscaba siempre ser agresivo o “invasivo” con las estrategias de posicionamiento, convirtiendo todo el mercado en un verdadero campo de batalla en el que todos luchaban por tener el cartel más grande, el comercial más caro y provocador o la primera plana de los diarios más importantes. Si bien todas estas acciones típicas del outbound marketing (o marketing tradicional) siguen vigentes y posiblemente lo seguirán siendo por un buen tiempo, su presencia e impacto disminuyeron considerablemente.

Todo esto no es ningún capricho, ni tampoco es algo accidental; este entorno es fruto de la época en la que vivimos ahora, una era en la cual no solamente los productos y servicios publicitarios han tenido que mutar para poder satisfacer las necesidades de sus clientes, sino también lo ha tenido que hacer la industria cinematográfica, la música, la literatura, las transacciones y productos financieros, entre muchos otros rubros.


¿A qué se debe todo esto? A que el poder de decisión se encuentra cada vez más cerca de la psiquis del consumidor; es decir, el consumidor de hoy ya no espera contenido, lo busca; ya no marca la guía de TV, elige todo su contenido y ya casi no recorre tiendas físicas, sino que crea listas de objetos online y por sobre todo, se ha vuelto extremadamente crítico y precavido con el uso de su tiempo y dinero.

No debemos convencer a los clientes, sino ofrecerles a ellos las herramientas para propiciar su convencimiento. El inbound marketing, por lo tanto, busca dar antes que recibir; se convierte en una fuerza proactiva constante hacia el mercado, que casi paradójicamente obtiene mucho más que cuando actúa de forma agresiva o colonizadora. En otras palabras, el inbound marketing se caracteriza por una “generosidad recíproca”. Y todo acto generoso, en el sentido más amplio del concepto, es capaz de crear, potenciar y multiplicar vínculos humanos. Lo cual, finalmente, es el tipo de marketing que perdura.

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